Mon-keys

9 Nov

 

Monkeys.

Monkeys.

Monkeys.

¿Qué demonios? Cada dos o tres portales, Paseo de la Castellana abajo, me encuentro con esa palabra. Todos los días, cuando voy al trabajo, veo esa palabra escrita cerca de una cerradura, próxima a los timbres… Sé que la ha escrito la misma persona. Lo sé porque la pintada está hecha con el típico rotulador permanente y la caligrafía es la misma.

Siete letras sin más. Sin ningún tipo de ornamento. Pero aún así, caigo. Durante unos segundos me quedo mirando esos insignificantes caracteres embobada. De repente mi cabeza se ve invadida por un regimiento de monos tocando platillos. Acto seguido, me aseguro de que no se me han olvidado las llaves en casa.

 

Who is Mr. Blue Sky?

9 Sep

Jeff Lynne ya estaba perdiendo la paciencia. Se había encerrado para  escribir algunas canciones para el nuevo disco de la Electric Light Orchestra y no avanzaba. Las letras, los ritmos, las melodías… Todo se había quedado a mitad de camino entre su cerebro y aquel bolígrafo que agarraba con su mano ya sudorosa.

Por si fuera poco,  el tiempo en Suiza no acompañaba al proceso de creación. El repiqueteo incesante de la lluvia se unía a los golpecitos que Lynne, nervioso, daba con su bolígrafo en la libreta. Aquel nubarrón proyectaba su oscuridad apocalíptica por toda la estancia  y se extendía hasta la mente del músico.

Ahí estaba: el bloqueo del artista.

Pero rápidamente, desapareció. La espiral antiproductiva se esfumó en cuanto aparecieron los primeros rayos de sol. Jeff Lyne acababa de cruzarse con Mr. Blue Sky de pura casualidad.

Runnin’ down the avenue
See how the sun shines brightly in the city
On the streets where once was pity
Mister blue sky is living here today hey, hey


Este post va dedicado a mis Mr. Blue Sky: Noel Ceballos, Juan Carlos Gea Martín y Tomás Fernando Flores.

Algo tan simple como una casa

7 Sep

Era una casa. Una simple casa. No había sido habitada por ningún personaje ilustre. Tampoco destacaba por su arquitectura, pues era igual que el resto de viviendas que poblaban la plaza.

Con un rápido vistazo, uno podía darse cuenta de que la fachada estaba limpia, no había ninguna teja fuera de lugar,  no mostraba sus tripas de adobe, las ventanas del inmueble estaban en perfecto estado, e incluso, había alguna que otra flor que asomaba desafiante desde su maceta diciendo aquello de “¡Resistiré!”.

Sin embargo, allí estaba ella: sola.

Vacío a un lado.

Vacío al otro.

Vacío el interior.

Con el paso de los años se había convertido en la apestada de la plaza mayor. Como esa niña  a la que excluyen del corrillo en el recreo y se queda cuidando su esquinita, sin molestar ni llamar la atención.

Seis años con el Emperador

1 Sep

Queridos amigos de la blogosfera, hoy estamos de celebración. Una de las bitácoras veteranas de “la cosa 2.0” cumple años. ¡Sí! ¡El Emperador de los Helados ya lleva seis años en vuestras pantallas!

Desde aquí, este humilde refugio de locuras, le damos la enhorabuena al señor Noel por su constante trabajo. ¿A qué estás esperando para soplar las velas con él?  ¡Visita ya el Emperador de los Helados! (Hoy y todos los días del resto del año, claro)

Hacerse los lucios

29 Ago

Estoy segura de que nunca habíais oído esta expresión. Normal. A no ser que hayáis convivido conmigo una temporada, no os sonará de nada.

Cuando esta combinación de palabras sale de mi boca, me veréis con la cazoleta de cera preparada para entrar en acción. Siempre me ha seducido ver cómo chorrea la cera por la cara cuando una se depila. Aún más ver cómo esos chorretones se asemejaban a los bigotes de los lucios.

Esto… ¡Vuelvo el lunes!

18 Ago

Lo siento mucho, chicos. Esta semana ha sido un puro torbellino, no he tenido tiempo de nada. Menos aún de sentarme con mis lápices  y rotuladores. Pero volveré después de que me den un poco el sol y la olas del mar. ¡YUHU!

Campos de Castilla

14 Ago

¡Oh tierra triste y noble,

la de los altos llanos y yermos y roquedas,

de campos sin arados, regatos ni arboledas;

decrépitas ciudades, caminos sin mesones,

y atónitos palurdos sin danzas ni canciones

que aun van, abandonando el mortecino hogar,

como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!

Campos de Castilla, Antonio Machado.


Por más que la gente se empeñe en decir que el paisaje castellano es monótono, aburrido y soso, no podrán hacerme cambiar de idea. No puedo negar que por mis venas corre sangre castellana, sangre de Tierra de Campos y que eso me hace ver con otros ojos esos paisajes infinitos que me han visto crecer. Y caer, sobre todo caer.

A veces la gente es injusta, ¿cómo hacerles cambiar de opinión?